
Cierra los ojos un momento para que veas lo que ella ve, para que sientas lo que es vivir con la mitad del corazón. Corazón que algún día lleno el vacío con las llamas de la pasión, del amor, de la comprensión… de la “Alegría”. Te hizo un lugar amplio en su cama junto a sus negros pensamientos para probar aclararlos con la blancura de tu espíritu y lo lograste por un tiempo, ella ilusiono sus emociones… hiciste que por doce crepúsculos fuesen falsamente alimentadas, ya no existe el infierno bajo nuestros pies ahora vivimos en el, inhalando azufre… alucinando con ello como si fuese la droga mas fuerte después de la muerte, sintiendo por siempre nuestro tormento propio.
Fuiste un soñador allí, bajo su piel. La lanzaste al vacío y voló, pero tu solo querías ver un ángel herido con ojos de lamento, miraste através de todo y la viste al fin, pero sus ojos solo tenían razón para mirar en su interior, respuestas son los que menos necesita su mente enferma ya de tanta paranoia envuelta en el bello papel perfumado que dejaste bajo su almohada, que angustia sienten sus pensamientos al oír esas vanas respuestas sin pregunta alguna para acompañar.
Un segundo y dices… ¡¡Mi ángel!! Regresa otro día, hoy el Diablo tiene su mano sobre mis oídos y no puedo oír ninguna de tus palabras, pero recuerda… cuando un sueño aparece en tu mundo luminoso tú me perteneces.
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