¿Quieres mirar el cristal de tu ventana? Estoy del otro lado… se que quieres hacerlo, ¿que pasa? Por favor acércate y no tengas temor, no te hare daño. Mira mis ojos una vez mas, observa estos ojos negros sin brillo y lo hinchados que están por lamentar el haberte perdido y no encontrar la razón, Cariño.
¡Como odias el desierto de día! ¡Como odias el sol en verano! Como odias que ningún pequeño brote pueda crecer, como odias tu piel enrojecida, como duele, ¿no? Como odias ese suelo acido alejado del mundo exterior. Aislado, solitario, y desapareciendo… pueblo en extinción. Es así como dejamos nuestros corazones y es así como se odia un individuo por amar tanto, por estar dispuesto a dar lo que sea necesario por una sonrisa del otro, por revivir algún momento precioso. Tal vez esta historia si trata sobre la payasita vestida de violeta, golpeada por la vida, sonriente hasta el final pero con el corazón destrozado después de esta mala función, experta ocultando sentimientos que quizá ya después de tanto tiempo debería destruir y exiliar de su mente. Pasan los días, las horas, los minutos y cada mísero segundo se hace eterno sin la presencia que le daba sentido a tu existencia, pero solo resígnate a dormir con tu inconsciente donde guardas los recuerdos y los buenos momentos, solo sueños que quizá por un momento consigan iluminar tu rostro con la sonrisa que todos desean.
¡Como odias el desierto de día! ¡Como odias el sol en verano! Como odias que ningún pequeño brote pueda crecer, como odias tu piel enrojecida, como duele, ¿no? Como odias ese suelo acido alejado del mundo exterior. Aislado, solitario, y desapareciendo… pueblo en extinción. Es así como dejamos nuestros corazones y es así como se odia un individuo por amar tanto, por estar dispuesto a dar lo que sea necesario por una sonrisa del otro, por revivir algún momento precioso. Tal vez esta historia si trata sobre la payasita vestida de violeta, golpeada por la vida, sonriente hasta el final pero con el corazón destrozado después de esta mala función, experta ocultando sentimientos que quizá ya después de tanto tiempo debería destruir y exiliar de su mente. Pasan los días, las horas, los minutos y cada mísero segundo se hace eterno sin la presencia que le daba sentido a tu existencia, pero solo resígnate a dormir con tu inconsciente donde guardas los recuerdos y los buenos momentos, solo sueños que quizá por un momento consigan iluminar tu rostro con la sonrisa que todos desean.
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