Anoche soñé, te soñé de vuelta, soñé que todo era perfecto así como en los días de antaño, el color del futuro regresa y no hablas, no pronuncias palabra pero veo en tus ojos los ojos de la sinceridad y las ganas de comenzar la carrera que en algún momento dejamos por cansancio, entre las sombras encontramos nuestro camino y entre sombras nos arrastramos lastimando nuestros corazones pero juntos no duele, juntos no dolía demasiado. Ahora te has ido y yo aun continuo con mis rodillas cortadas, y mis pies heridos avanzando mientras los violines se llenan de agua, desintegrándose, observando como te rindes y caes al mismo tiempo que el invierno, has sido de muchos, tal vez en algún futuro minuto logres pertenecerte. Los gritos de las nubes se hacen insoportables pero ya es tarde, el ultimo grano de arena en el reloj ya no existe, ya no tenemos quince años, ahora solo soñamos con puercos voladores y con el cielo azul turbio transitando entre la bruma, hay castillos y princesas quemándose en mi corazón, necesito una almohada para mis pies descalzos y heridos por agitado transito en el camino dentro de el gran parque verde, pero pienso que tal vez algún día te pertenezcas, conviértete en todo lo que te han dicho...
Anoche soñé, te soñé de vuelta, soñé que todo era perfecto así como en los días de antaño, el color del futuro regresa y no hablas, no pronuncias palabra pero veo en tus ojos los ojos de la sinceridad y las ganas de comenzar la carrera que en algún momento dejamos por cansancio, entre las sombras encontramos nuestro camino y entre sombras nos arrastramos lastimando nuestros corazones pero juntos no duele, juntos no dolía demasiado. Ahora te has ido y yo aun continuo con mis rodillas cortadas, y mis pies heridos avanzando mientras los violines se llenan de agua, desintegrándose, observando como te rindes y caes al mismo tiempo que el invierno, has sido de muchos, tal vez en algún futuro minuto logres pertenecerte. Los gritos de las nubes se hacen insoportables pero ya es tarde, el ultimo grano de arena en el reloj ya no existe, ya no tenemos quince años, ahora solo soñamos con puercos voladores y con el cielo azul turbio transitando entre la bruma, hay castillos y princesas quemándose en mi corazón, necesito una almohada para mis pies descalzos y heridos por agitado transito en el camino dentro de el gran parque verde, pero pienso que tal vez algún día te pertenezcas, conviértete en todo lo que te han dicho...

Comentarios
Publicar un comentario