
El cielo de mi habitación se ha vuelto tan gris, el aire tan toxico que impide oxigenar mis pulmones y respirar nuevamente, ahora ya solo veo mi sombra calcada en la pared desvaneciéndose poco a poco , no hay nadie mas, la soledad esta en guerra conmigo es tan inteligente y calculadora que invade mi cabeza recuperando los recuerdos que creí archivados en la bodega del silencio, como aquella mirada, la mirada que dejaste aquel día grabada en mi mente, esperanzadora pero a la vez triste, los ojos hacia el cielo, el único testigo presencial de todo, ojos inundados en lagrimas, esas lagrimas que te impedían ver claro y así llego el principio de esa despedida, la mas larga y dolorosa, ese adiós que comenzó un día, que aun esta tan potente como al principio y no piensa terminar, la soledad tiene un aliado… el adiós. Confabulan en mi contra por envidia, no entienden que no pueda vivir en paz sin la luz de mi alma, la que iluminaba mi camino pedregoso. La soledad y el adiós se han enamorado y siguen aumentando su potencia juntos, creció si, pero no mas que la necesidad de mirar hacia delante con la luz guiándome... con mi luz guiándome.
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